Fugas · 4 min

Fugas en la bolsa de ostomía: 7 causas y cómo evitarlas

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    En resumen: la mayoría de las fugas tienen una causa concreta que se puede corregir, como el recorte del disco, los pliegues del abdomen, la piel húmeda o dañada o el momento del cambio. Si se repiten, no es mala suerte: pide que revisen el ajuste de tu dispositivo.

    Pocas cosas preocupan tanto a una persona con ostomía como una fuga. Y no es una preocupación exagerada: en España, casi 3 de cada 10 personas con ostomía (29,6 %) sufren una o más fugas a la semana, y el 72 % se preocupa siempre o a veces de que la bolsa se despegue1. En un gran estudio internacional, el 76 % había tenido efluente por debajo del disco en el último mes y el 26 %, fugas que llegaron a la ropa2.

    Las fugas no solo son incómodas. Afectan al sueño, a la vida social y al trabajo: el 62 % de las personas con estoma evita actividades físicas o sociales2 y, entre quienes trabajan, el 65 % dice que las fugas o el miedo a tenerlas afectan a su capacidad para hacerlo3. La buena noticia es que casi siempre tienen una causa que se puede corregir.

    Las 7 causas más habituales de las fugas

    1. El recorte del disco no se ajusta al estoma

    Si el hueco es demasiado grande, el efluente toca la piel; si es demasiado pequeño, roza el estoma. El tamaño del estoma cambia, sobre todo en las primeras semanas tras la cirugía, así que conviene medirlo de nuevo de vez en cuando.

    Qué hacer: usa la plantilla de medición en cada caja nueva y deja solo 1-2 mm de margen alrededor del estoma.

    2. Cambios en el abdomen: pliegues, cicatrices o peso

    Los pliegues, las hendiduras o una hernia alrededor del estoma crean canales por los que se cuela el efluente. El llamado “perfil corporal” influye mucho en el riesgo de fugas2.

    Qué hacer: pide a tu estomaterapeuta que valore si te conviene un disco convexo, un anillo moldeable o un cinturón.

    3. La piel está húmeda, grasa o dañada

    El adhesivo necesita una piel limpia, seca e intacta. Una piel irritada o en carne viva supura y el disco no se adhiere bien: se produce una pequeña fuga, la piel se irrita más y el círculo se repite. No es casual que las fugas sean uno de los factores de riesgo más claros de los problemas de piel periestomal4.

    Qué hacer: limpia solo con agua templada, seca muy bien y protege la piel con una barrera líquida que no deje residuos grasos, como Ostoprotect+.

    4. Un efluente muy líquido

    En las ileostomías el efluente es más líquido y agresivo, y se filtra con más facilidad bajo el adhesivo. Por eso las personas con ileostomía tienen más fugas y más problemas de piel4,5.

    Qué hacer: consulta con tu equipo sanitario sobre la hidratación y la dieta, y revisa con más frecuencia el estado del disco.

    5. Calor, sudor y agua

    En verano, en la piscina o al hacer deporte, la humedad debilita el adhesivo.

    Qué hacer: seca la piel a conciencia antes de colocar el disco, deja que la barrera protectora se seque del todo y lleva siempre un recambio contigo.

    6. La bolsa se llena demasiado o se hincha con gases

    El peso de una bolsa llena o el efecto “globo” de los gases tira del adhesivo y puede despegarlo.

    Qué hacer: vacía la bolsa cuando esté a un tercio o a la mitad de su capacidad y valora un filtro de gases.

    7. El momento del cambio

    Llevar el disco más días de los recomendados agota el adhesivo. Pero cambiarlo demasiado a menudo también castiga la piel cada vez que lo retiras.

    Qué hacer: sigue la pauta de tu dispositivo, cambia el disco en cuanto sospeches una fuga y retíralo siempre con suavidad.

    Fugas y piel dañada: un círculo que conviene romper

    Las fugas dañan la piel y una piel dañada provoca más fugas. Por eso los consensos de expertos insisten en dos frentes a la vez: corregir la causa de la fuga y proteger la piel para que el adhesivo vuelva a sellar6. En España, las personas con 4 o más fugas a la semana puntúan más de 9 puntos menos en calidad de vida que quienes no tienen fugas1.

    Cuándo pedir ayuda

    Si tienes fugas más de una vez por semana, no lo normalices. El 37 % de las personas con estoma nunca ha pedido a su enfermera que revise el ajuste de su dispositivo2, y es uno de los cambios con más impacto. Tu estomaterapeuta puede proponerte otro tipo de disco, accesorios o una rutina de cuidado de la piel adaptada a ti.

    Referencias

    1. Lado Teso A, et al. Usos y actitudes de los pacientes ostomizados en España (Estudio U&A en Ostomía). Metas Enferm. 2019;22(4):19-27. 871 pacientes, 148 centros. Financiado por Coloplast.
    2. Martins L, et al. Challenges faced by people with a stoma: peristomal body profile risk factors and leakage. Br J Nurs. 2022;31(7):376-385. Ostomy Life Study 2019. Patrocinado por Coloplast. PubMed
    3. Jeppesen PB, et al. Impact of stoma leakage in everyday life: data from the Ostomy Life Study 2019. Br J Nurs. 2022;31(6):S48-S58. PubMed
    4. Nybaek H, et al. Skin problems in ostomy patients: a case-control study of risk factors. Acta Derm Venereol. 2009;89(1):64-7. PubMed
    5. Herlufsen P, et al. Study of peristomal skin disorders in patients with permanent stomas. Br J Nurs. 2006;15(16):854-62. PubMed
    6. Colwell JC, et al. MASD part 3: peristomal moisture-associated dermatitis and periwound moisture-associated dermatitis: a consensus. J Wound Ostomy Continence Nurs. 2011;38(5):541-53. PubMed

    Artículo informativo. No sustituye la valoración de tu enfermera estomaterapeuta o de tu médico.

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